Martes, 13 de noviembre de 2018

El DOCUMENTO DEL MES (noviembre de 2018)

Máximo Ruiz-Burruecos Sánchez

      A continuación insertamos un artículo publicado en periódico del Partido Liberal: “EL CLAMOR PÚBLICO”,  el Jueves 12 de septiembre de 1.850, nº 1881, cuyo nombre no puede ir más a tono con el asunto que en él se trata, porque la verdad es que clama al cielo lo que en él se dice. Pues las tierras que tenían arrendadas los vecinos de Campos y Tójar desde los años treinta del s. XIX, vuelven a salir a subasta veinte años más tarde, con unas rentas mucho más altas, después de haber estado labrándolas y mejorándolas durante muchos años, lo que les obligaba a dejarlas en manos de otros arrendatarios más pudientes, con menos necesidades de sustento, y disfrutando de las mejoras que ellos habían introducido en las mismas para aumentar su productividad.

“PRIEGO 8 DE SEPTIEMBRE.

El  l5 de agosto último (de 1.850) salieron a subasta las tierras del caudal de propios de esta villa, divididas en suertes, para su arrendamiento por seis años: y en aquel día y siguientes presenciamos con dolor cómo la codicia y mala fe de unos ha causado perjuicios de consideración á labradores infelices que cifraban todo su porvenir en el cultivo de un corto número de fanegas de tierra, obligándolos ó dejarlas por no precipitar su ruina, o seguir en ellas con un crecido arrendamiento que arroja la subasta y quo no podrán pagar con el producto de su estéril suelo. La circunstancia de situar dehesa nueva casi tocando con la aldea de Castil de Campos, y muy cerca de Tójar, había hecho que casi todas las tierras de la mencionada dehesa estuviesen cultivadas por labradores de dichas aldeas, en cuyo término y cercanía tienen sus vecinos cortísima propiedad, pues casi toda pertenece á los caudales de propios, al Excmo. Señor duque de Medinaceli y algunos particulares de esta villa. No negaremos el derecho y aun el deber que tienen los ayuntamientos y jefes de provincia de elevar cuanto sea posible las rentas de caudales procomunales: aplaudimos su celo, tanto más cuanto que vemos conseguido el objeto: pero quisiéramos que se tuviesen en cuenta razones de equidad y conveniencia pública, aunque no estén sostenidas por una ley expresa.

Concretémonos a hablar de Dehesa Nueva, y nuestras reflexiones podrán aplicarse a otras tierras de distintos puntos que se encuentran en el mismo caso. Dehesa Nueva se dividió en suertes por los años de 1834 al 36 con todas las formalidades que prescriben nuestras leyes, é imponiendo a cada una la renta anual que debía ganar. Sus cultivadores no solo pagaron desde luego los arrendamientos, sino que consumieron un capital considerable en el desmonte y rotura de ellas, que en muchas ascendía a un duplo del valor que en tasación podían tener las tierras. Y cuando los arrendatarios estaban disfrutándolas con alguna equidad o tal vez reintegrándose de los crecidos desembolsos que hicieron en la rotura y abonos, salen a subasta, y sus labradores ven perdido el fruto de muchos años de trabajo, sí las abandonan a la codicia de un pujador, o se arruinan paulatinamente labrando tierras que no recompensan el trabajo de sus brazos ni producen para el pago de tan crecidas rentas, pues en las subastas hemos visto ascender el arrendamiento de un pedazo de tierra que ganaba 45 reales a la suma de 400. En otro correo nos ocuparemos de tierras que también se han subastado, en lugar de haber reconocido a los colonos la propiedad de ellas, según está mandado por real orden do 3 de marzo de 1835.

Lo dicho anteriormente y la escasez de cereales y aceite en la última cosecha, tienen apuradísimos a los labradores y hacen esperar un invierno de miseria.”


Publicado por castilcampos @ 18:50
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