Martes, 13 de febrero de 2018

LOS DOCUMENTOS DEL MES: Crímenes en Castil de Campos

      La primera tragedia de la que tenemos noticia ocurrió en Castil de Campos a finales del siglo XIX, fue publicada en el Diario de Córdoba, de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año XL, Número 12.113, el 5 de septiembre de 1889. En ella se recogía literalmente lo que sigue, omitiendo el nombre de los implicados para evitar herir posibles susceptibilidades: <<Dice un periódico de Madrid de anteayer: “Ayer se recibió en Gobernación el siguiente telegrama de Córdoba: Según me participa el Jefe del puesto de la Guardia Civil de Fuente Tójar, en la noche del día 29 de Agosto último fue asesinado con arma de fuego en la aldea de Castil de Campos, y cocina de su casa, un vecino de la misma llamado F.G.M., de 34 años de edad, al cual le pusieron en la mano derecha una pistola de dos cañones para simular que se había suicidado. Que su esposa y una hija de 8 años se hallaban en la citada casa, y como la primera sostuviese relaciones amorosas con su convecino J.R.Z., se cree que éste sea el autor del hecho, y los tres han sido puestos a disposición del señor juez de instrucción de Priego con la pistola recogida y otra grande de dos cañones que se le ocupó a J.R.Z.”


      Más sangriento si cabe, fue el crimen que se perpetró el 21 de abril de 1906, publicado por el mismo Diario (Año LVII, Número 16.892 – 28 de abril de 1906), en el que se recoge el siguiente suceso: <<El día 21 del corriente fue encontrado muerto, en el sitio conocido por “La Matuela”, del término de Priego, el guarda municipal  P.A.O. La Guardia Civil, que descubrió el cadáver, encontró cerca de él a un hombre que, al ser interrogado, declaróse autor del crimen. Llámase éste individuo M.R.E. y es vecino de la aldea de Castil de Campos, donde tiene un taberna. Según sus declaraciones mató al desgraciado P.A.O. porque éste le debía el importe de veinticinco cafés y además lo denunció a causa de tener abierto el establecimiento a altas horas de la noche. Para realizar el hecho se valió, como arma, de un escardillo, y después consumado, marchóse a una taberna, en la que estuvo bebiendo con varios amigos, a fin de poder probar la coartada, y más tarde fue al lugar en el que se encontraba el cadáver , donde le sorprendió la benemérita>>.

      En relación con éste crimen, en otro periódico de la época se concretaba que P.A.O. era guardia municipal rural, y en otro, se especificaba también que el crimen se llevó a cabo en el sitio llamado “La Matilla” (y no “La Matuela”), próximo a la aldea de Castil de Campos, y que M.R.E. lo golpeó con un escardillo, causándole cinco heridas en la cabeza y dos en la cara, que le originaron la muerte.

      Pero el año más criminal vivido por Castil de Campos fue 1929, y más concretamente durante el mes de agosto, en el que se sucedieron dos asesinatos en corto espacio de tiempo. El primero de ellos tuvo lugar el 3 de agosto, se incluiría en lo que hoy conocemos como violencia de género, y fue el que mayor difusión tuvo de los cuatro crímenes a los que nos estamos refiriendo, ya que salió en periódicos tan distintos y distantes como:  El Defensor de Córdoba (diario católico: Año XXXI Número 10091 - 1929 agosto 5); El Diario de Alicante (Año XVIII Número 5615 - 1929 agosto 3); La Libertad (Año XI Número 2926 - 1929 agosto 4); El Noticiero Gaditano : diario de información y de intervención política (Año XI Número 4162 - 1929 agosto 3); y La Voz, diario gráfico de información (Año X Número 3606 - 1929 agosto 3). Siendo en éste último en el que se publicó con mayor extensión, y siendo su tenor el siguiente:

<< El amor a la fuerza. Porque no quería reanudar las relaciones, le dispara un tiro, hiriéndola gravemente, y luego vuelve el arma contra sí, matándose. Noticias recibidas de Priego, dan cuenta de una terrible tragedia, ocurrida hoy en un pueblo de aquel partido judicial. Se trata de un doble crimen, que ha conmovido profundamente al vecindario de Castil de Campos, que es el pueblo, teatro del terrible suceso.

El suceso se ha desarrollado rápidamente, sin que nadie pudiera evitarlo, y ha sido causado por una pasión criminal que impulsó al homicida a cometer su horrendo delito.

Desde hace tiempo, hacían vida marital los vecinos de la citada aldea A.V.M. y C.A.R. Efecto de la disparidad de caracteres, y también de la conducta que A.V.M. observaba, las relaciones entre los amantes fueron rotas, por la voluntad de C.A.R. Últimamente A.V.M. perseguía a su antigua amante, proponiéndole reanudar la vida común, a lo que aquella se oponía.

Las negativas de C.A.R. habían llegado a exasperar a A.V.M. en forma tal, que llegó a concebir el proyecto que hoy ha realizado.

En efecto, el criminal buscó a su víctima y entabló conversación con ella, haciéndole la proposición de que se fuera a vivir con él. Negóse la mujer, y entonces A.V.M. sacó un revólver disparando contra C.A.R. que cayó a tierra exánime. El criminal creyéndola muerta, volvió el arma contra sí, disparándose un tiro en la sien, que le produjo la muerte instantánea.

Acudió el vecindario al lugar donde se desarrolló la tragedia, y encontrando a D.A.R. todavía con vida, se dio orden por la autoridad judicial para que fuera conducida al Hospital de Priego, donde ingresó en grave estado.

El juzgado de instrucción comenzó a instruir las diligencias de rigor, ordenando el levantamiento del cadáver del suicida, que fue trasladado al depósito judicial.

El suceso ha producido en la aldea general consternación, ya que C.A.R. era muy estimada por su convecinos>>

      No se habían recuperado los vecinos de Castil de Campos de éste crimen, cuando a los pocos días se producía otro. El Diario gráfico de información La Voz daba cuenta el 9 de agosto de 1929 de la siguiente noticia:

<<Otro crimen en Castil de Campos. Mientras guardaba unas caballerías, es muerto a tiros por un cuatrero. El asesino no ha podido ser detenido.

De nuevo la pequeña aldea de Castil de Campos ha sido teatro de un cobarde delito, que ha llevado el luto y la desolación al seno de una honrada familia, provocando la justa indignación del vecindario.

La cobarde agresión cometida por uno de esos sujetos, hijos espurios de la sociedad, nacidos para el crimen, en el que se desenvuelven como en su propio elemento, ha provocado las iras de los tranquilos vecinos de Castil de Campos, que claman justicia por el bárbaro hecho.

La víctima del crimen ha sido el vecino de dicha aldea, Manuel Aguilera Ruiz, de 47 años. Encontrándose éste guardando unas caballerías en terrenos de una finca próxima al pueblo. Dormitaba el guarda en un chozo, cuando sintió el ruido que hace al andar una persona, y salió de la choza con ánimo de ver al intempestivo visitante.

Al salir de la choza, pudo darse cuenta que se trataba de un cuatrero, que iba a robar las caballerías, pero nada más, pues el ladrón sacó una pistola, disparando contra él.

Al ruido de la detonación, acudieron varias personas, que persiguieron de cerca al asesino, pero éste, aprovechando la oscuridad de la noche, logró escapar a sus seguidores, sin haber podido ser reconocido por nadie.

Los que acudieron en auxilio de Aguilera, pudieron comprobar que el desgraciado había dejado de existir, víctima de la herida recibida, pues la bala le penetró en la cabeza con fractura del cráneo.

Las autoridades ha continuado haciendo pesquisas para detener al asesino, que solo ha dejado como pista, un sombrero que ha sido adquirido en una sombrerería de Jerez.>>

     En otra publicación de la época sin embargo, éste crimen se entendía de otra manera, con el título “Muerto por imprudencia” se decía que <<hace unos días, cuando se levantaron los obreros que trabajaban en la finca “Los Llanos” del término de la aldea de Castil de Campos, se vieron sorprendidos con que el guarda de la finca, Manuel Aguilera Ruiz, yacía en las proximidades de aquella, bañada la cara en sangre, presentando una herida de arma de fuego en el cuello.

Los labriegos recordaron que poco tiempo antes habían oído una detonación, relacionando este detalle con el hallazgo fúnebre, pero ignorando quién fuera el autor.

Desde entonces la Benemérita no ha cesado de hacer indagaciones, hasta ayer que del pueblo de Lucena detuvo en una posada de aquel pueblo a Diego Morales Morales y Francisco Arana César. Al primero se le encontró una escopeta y ambos declararon que efectivamente habían pasado por la citada finca, y que con la escopeta de Diego hicieron un disparo de cartucho con bala para probar el arma, pero sin agredir a nadie. Los detenidos fueron puestos a la disposición del Juzgado>> (“El Telegrama del Rif - Año XXVIII, Número 10.447 - 17/08/1929)

      En el Diario de Córdoba del martes 13 de agosto de 1929 se daban más detalles de éstas detenciones en un artículo titulado “La Guardia Civil detiene al presunto autor del crimen de Castil de Campos”, en el que se publicaba lo siguiente: <<Desde hace algún tiempo la Benemérita de Castil de Campos y de los pueblos limítrofes vienen realizando pesquisas para descubrir al autor o autores de la muerte del guarda jurado Manuel Aguilera Ruiz, que apareció con un balazo en la garganta en la finca de Los Llanos.

Noticiosa la Benemérita de que una caravana que había pernoctado en las inmediaciones de dicha finca se encontraba en el término de Lucena, comunicó a éste puesto la noticia interesando la captura de dicha caravana, que estaba compuesta por dos hombres, dos mujeres, y cuatro chiquillos.

La Benemérita de Lucena practicó la detención de dichos individuos el pasado día 10 del corriente en la posada de Vista Hermosa.

Los cabezas de familia de la caravana son Diego Morales Morales, de treinta y cuatro años de edad, natural de Villanueva de la Algaida, vendedor ambulante y somatenista.

Este lleva una escopeta y se sospecha que sea el autor del crimen.

El otro hombre de la caravana se llama Francisco Arana César, de cuarenta años de edad, natural de Lebrija (Sevilla) y vecino de Palenciana, es profesional de la mendicidad y manco de la mano izquierda.

Ambos declararon que efectivamente habían pasado por la finca de Los Llanos y que con la escopeta de Diego habían hecho un disparo con cartucho de bala para probar el arma, pero sin agredir a nadie.

Los detenidos, a los que se les intervino un caballo, ingresaron en la cárcel a disposición del juez de Instrucción de Priego>>

      En relación también con éste crimen, y sin que sepamos realmente el autor de tan trágico suceso, la Guardia Civil de Almedinilla detenía también el 16 de agosto a José Valverde Martínez y a su amante María Muñoz, reclamados por el Juez de Priego. Los detenidos negaron su participación en el hecho, pero un hijo de ambos, de siete años de edad, declaró que el día del suceso les acompañaban dos individuos llamados Cristobal  y Antonio, que éste desapareció, y volvió al día siguiente sin sombrero, y le oyó decir que si su padre hablaba alto le pegaría un tiro. Los detenidos fueron enviados a Priego (Diario La Libertad del 17 de agosto de 1929, año XI, nº 2.937, pág. 5).

Máximo Ruiz-Burruecos Sánchez


Publicado por castilcampos @ 22:18
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