Jueves, 14 de diciembre de 2017

LOS DOCUMENTOS DEL MES:

ENTRE LA EXCAVACIÓN Y LA EXPLOTACIÓN. LA CUEVA DE LOS MÁRMOLES AMENAZADA,

Y SU ENTORNO NATURAL TAMBIÉN

Máximo Ruiz-Burruecos Sánchez

       La prehistórica, geológica, y sobrecogedora, Cueva de los Mármoles, próxima a Castil de Campos, se debate en los últimos meses entre una nueva excavación arqueológica y un nuevo intento de explotación minerológica.

       Según recoge el Director del Museo Histórico de Priego y Arqueólogo Municipal, Rafael Carmona, en Arqueopriego, la Universidad de Huelva tiene previsto para 2018, reiniciar los trabajos de excavación en éste singular yacimiento arqueológico, en el que estuvo trabajando la Profesora Titular de Arqueología de la Universidad de Córdoba, Mª Dolores Asquerino, y cuyas cenizas –tras su muerte- se esparcieron sobre el mismo. El nuevo proyecto de investigación estaría dirigido por el arqueólogo Juan Carlos Vera Rodríguez, Profesor titular de Prehistoria de la Universidad de Huelva, se realizaría en colaboración con el Ayuntamiento de Priego, y se podría prolongar durante varios años, si todo se desarrolla según previsto.

       Y, así mismo, el corresponsal del Diario Córdoba en Priego, Rafael Cobo, publicaba el 20 de noviembre, la oposición de Ecologistas en Acción de Priego a la apertura de una cantera en la Sierra de los Judíos, próxima a la Cueva de los Mármoles. Según se recoge en éste artículo, Ecologistas en Acción ha solicitado a la Junta de Andalucía que tome las medidas oportunas para evitar que se cometan daños irreversibles en éste complejo serrano en el que se encuentran especies de flora y fauna en peligro de extinción, así como yacimientos arqueológicos de gran importancia para el estudio de la prehistoria y la historia de Andalucía, como es la Cueva de los Mármoles. En relación con éste asunto, y en declaraciones hechas por Rafael Carmona para el diario digital Cordópolis, “La Sierra de los Judíos tiene un nivel de protección más bien bajo, pero la cueva sí que está bajo el amparo de una especial protección porque en ella encontramos importantes yacimientos neolíticos”. Según Carmona, de darse permiso definitivo a la apertura de la mina, el impacto sería evidente en el medio ambiente y en el paisaje. “La explotación sería visible desde el corazón mismo de la sierra y seguramente desde la entrada a la cueva.”

Boca de entrada a la Cueva de los Mármoles. Foto: Máximo Ruiz-Burruecos

      Como muestra del interés que ha suscitado ésta cavidad a través del tiempo, insertamos a continuación un par de artículos en los que se pone de manifiesto la importancia de éste yacimiento, así como los reiterados deseos de que se estudie, se investigue, y se ponga en valor. El primero lo redactó en 1938, José Pérez Castillo, Guarcia Civil de Fuente Tójar, interesado por la arqueología, y corresponsal en esta localidad del Diario Gráfico de información La Voz. El segundo, lo publicó en 1966, Juan Bernier, poeta y arqueólogo de La Carlota, hijo predilecto de la provincia, y Medalla de Oro de Córdoba.

  

Visitantes campeños en el interior de la Cueva, y Juan Carlos Vera Rodríguez, durante la visita de 2008.

 

FUENTE TÓJAR: EXCURSIÓN A LA  GRUTA DE LOS MÁRMOLES

POR J. PÉREZ CASTILLO

      <<Desde hace algún tiempo teníamos noticias de que en la Sierra que hay en la inmediata aldea de Castil de Campos, existía una gruta digna de ser visitada por las personas amantes de la creación de la naturaleza, así como no menos digna de que la Dirección General de Arqueología y el Patronato Nacional de Turismo se interesen por su conservación y atenciones propias de una maravilla de arte natural como ésta.

      Por esas noticias sentíamos viva ansiedad por visitar la referida gruta llamada de los Mármoles, nombre que el vulgo ha querido darle a través de los tiempos y sentíamos aún más que curiosidad, interés, ya que no ignorábamos que en su interior había valiosas cosas que la madre naturaleza había creado. Llevados por la curiosidad y el interés propio nos propusimos visitar la gruta de los mármoles, en el día de hoy y para lo cual y usando de un omnibús nos trasladamos al mencionado lugar.

      En la excursión figuraban las señoritas Leonor Sánchez González,  Isabelita Ayala, Micaela Contreras, Carmen Rodríguez, Francisca y María Madrid, Mariquita Arena, Araceli Ayala Ramírez y María Moreno.

       Motivaba mayormente la excursión escogida para éste día, el celebrar su triunfo en los cursillos de ingreso en el Magisterio Nacional, la maestra de la escuela de párvulos de ésta, doña Laura Contreras Fernández.

         Asistieron también a la excursión Manuel Arenas Castro, don Agustín Sánchez, don José Madrid (hijo), don Francisco Ferrer, don Francisco Alba Marzo, don José Rodríguez, don Antonio Arenas y don Rafael López Calderón.

       La visita fue en extremo agradable. La gruta encierra por sí una maravilla, conteniendo infinidad de columnas y chorritos de estalactitas y estalagmitas; cuenta con diversas galerías, teniendo en todas una profundidad de cerca de un kilómetro aproximadamente; en su interior hay varios lagos de agua dulce y salada, según la situación donde se encuentren.

        Actualmente la gruta está completamente abandonada; en su interior y en la parte que pudiéramos llamar “portal” se cobijan las cabras que pastan diariamente por la sierra, pudiendo albergar en este sitio hasta más de mil cabras.

       Merece que éste lugar fuera visitado por un delegado de Arqueología, por si en él se encuentra un sitio digno de ser visitado por turistas y por aquellas personas amantes de lo que brinda la madre naturaleza.>>


LA CUEVA DE LOS MÁRMOLES DE PRIEGO

POR JUAN BERNIER

      <<Por no exponerme a las embestidas del “toro de fuego” que arremetía por las calles con un formidable crujir de chispas y cohetes, festejando una verbena popular, dejé de visitar en Priego al señor Palomeque, propósito que tenía para reiterarle su amable permiso para hacer algunas investigaciones en la Cueva de los Mármoles, enclavada en una finca de su propiedad. Pero en fin, contando con el que anteriormente, en una visita agradabilísima en su casa, me concedió, me atreví, conjuntamente con mi equipo a plantarme en la boca de la cueva e incluso a pernoctar al aire libre, todo con el máximo respeto a todo cuando existe en una finca ajena. Desde estas columnas quiero justificar la causa de no haberle visitado e igualmente darle las gracias por las facilidades que en mi única visita con don Alfonso Calañas, me concedió generosamente para cualquier estudio científico.

      La Sierra de los Judíos es un complejo Kárstico de calizas mesozoicas formada por una meseta de 700 a 800 metros de altura que desciende suavemente al Norte hacia Castil de Campos  y que se corta por un abrupto talud rocoso hacia el valle que la separa de la gran masa cretácica de redondeados “perfiles” llamada Sierra de Albayate. Su punto máximo es el vértice Calabazas, punto central de la finca del señor Palomeque, desde donde un hermosísimo panorama nos presenta las provincias de Córdoba y Jaén y las más abruptas moles montañosas de ambas. Cerca del vértice hacia el Sur Este sobre la meseta caliza, invisible hasta no llegar a ella se abre una profunda hoya de cerca de 10 metros de profundidad y con un diámetro de unos 40 metros, dimensiones que sobrecogen, sobre todo cuando mirando a lo profundo se ve la tiniebla del gran arco de entrada como una puerta de los abismos. Verdaderamente este insospechado pozo en la tierra sobrecoge con su salvaje contundencia geológica. Bloques derruidos, grietas, rocas bamboleantes, enormes coladas estalagmíticas, oscuros agujeros laterales, frechas y conglomerados, presentan una maravilla de colores térricos que hacen juego con una arisca vegetación de oscuros verdes y con la paleta geológica de las sales de hierro, del cobre o de los albos yesos, que podrían dar una lección cromática a Benjamín Palencia, a Ortega o a Tapies, con sus coloridos de materia radiante y de eternidad pura…

Fotos: Máximo Ruiz-Burruecos

      Pero no vinimos aquí para esta entrega emocional a la estética de la tierra. En nuestro block hemos apuntado el corte de una brecha que rellena una amplia zona de la parte superior en esta hoya sorprendente. En nuestra mente pensamos cómo hace miles y miles de años, la rojiza arcilla que hoy es roca endurecida, se mezcló con los múltiples cadáveres de una fauna cuyas vértebras, cuyos cráneos, cuyos molares yacen destrozados formando un solo cuerpo con la roca. ¿Tiempo?  No tenemos en España un solo aparato de Carbono 14 que lo dijera sobre cualquiera de estos huesos. La rojiza arcilla sólo nos dice que se formó en un período frío, como estos huesos nos indican en gran período diluvial –un millón de años- entre cuyos centenares hay que escoger. Indudablemente la fauna aún a simple vista nos indica la última glaciación en su tercer estadio. Esto no acerca pero sólo en 70 o 100.000 años a cualquier habitante animal o humano de esta cueva llena de misterio “¿Pero y si estos sílex que en forma de raspadores fuesen obra de un ser erecto, inteligente, dominador del ciervo, del gamo, del oso?

      He aquí planteados, antes de entrar en la cueva una serie de problemas que se repiten cada día en nuestras investigaciones por la provincia de Córdoba. Es preciso localizar y conocer estrictamente lo que tenemos. Pero no como hacen muchos grupos o individuos para guardar, perder o sepultar cualquier huella encontrada. Cualquier dato en patrimonio común que estudiado y publicado servirá para acrecentar lo que sabemos en el tiempo y en el espacio de nuestra tierra. Ahora bien, también hay que suponer que esos grupos e individuos no deben operar sino dirigidos y con conocimiento del organismo rector que es la Delegación Provincial de Excavaciones. Aún sólo para tareas de exploración arqueológica se necesita su conocimiento y permiso. Cualquier hallazgo debe estar en principio a disposición del Museo Provincial por si estima que es digno de figurar en sus colecciones. Esto no quiere decir que pequeñas colecciones de restos cerámicos, esas huellas que nos califican un yacimiento arqueológico y que se encuentran a la superficie de todos los terrenos no puedan ser guardados en las colecciones de grupos, municipales o individuales. Mejor es que estén allí a que se tiren o se destrocen o sean botín de muchos individuos a los que no les interesa la Arqueología ni la Historia, sino que son meros coleccionistas de piezas.  En cuanto a las organizaciones públicas, que en un sentido educativo, en sus misiones, excursiones o operaciones espeleológicas, tienen la probabilidad de encontrar estos datos, bien pudieran controlar más efectivamente estas actividades y estos encuentros, dirigiéndolos por los que sepan de esta actividad en las Delegaciones de Excavaciones, directores de Museos o investigadores consagrados. Ciertos gobernadores y delegados, ya categóricamente han ordenado la necesidad de un permiso especial para investigaciones en cuevas, yacimientos, etc., concedido previa una garantía a personalidades con responsabilidad y eficiencia.

      El Seminario de Historia Antigua de la Real Academia de Córdoba da un ejemplo acumulando datos para publicación de todo el territorio provincial. Numerosos estudios de Academias están saliendo ya sobre fortificaciones medievales, encuentros arqueológicos o datos históricos. Pero hay una unidad en estas facetas diferentes y una coordinación entre los que la dirigen. Sería una lástima que a otras Misiones que hasta ahora han operado con éxitos indiscutibles les falte esta coordinación y este control indispensable en toda obra de cooperación científica.>>

   

Entrada a la cueva,  y descenso a los abismos, como diría Bernier (Año 2008). Fotos: Máximo Ruiz-Burruecos

       FOTOS: El viernes 2 de mayo de 2008 dentro de las actividades programadas con motivo del 2º Congreso Andaluz de Espeleología por el Grupo Espeleológico G-40 de Priego, tenía lugar una ruta senderista que incluía como objetivo un recorrido por el interior de la Cueva de los Mármoles. Alrededor de las 12 llegábamos a la boca de la cueva donde nos esperaban algunos miembros del Grupo Espeleológico G-40 para facilitarnos el acceso a la misma a través de una estrecha gatera. Antes de adentrarnos en sus entrañas, Juan Carlos Vera Rodríguez, de la Universidad de Huelva, nos dio una charla sobre el origen geológico de este tipo de cavidades, su ocupación humana a lo largo del tiempo, y su utilidad como antigua cantera de yeso. Respecto a ésta última actividad, todavía se conservan parte de las rampas por las que entraban y salían las caballerías cargadas de yeso, mineral que por su variedad de colores y aspecto cristalino parecido al mármol, sería el que acabaría dándole nombre a la cueva.

      En esta emblemática cueva, habitada hace miles de años por los neanderthales, han aparecido huesos de animales con señales de fuego, dientes de herbívoros de gran tamaño, buriles de sílex y fragmentos de asta trabajada, restos que pueden fecharse en el Magdaleniense, al final del Paleolítico; se ha descubierto también, cerámica neolítica y una importante industria ósea pulimentada perteneciente al Neolítico, con punzones, espátulas, azagayas, agujas y enmangues; de la Edad del Cobre: brazaletes de arquero, denticulados de sílex y cerámica campaniforme; de la Edad del Bronce: cerámica bruñida; y de Época Andalusí: dedales, uno de ellos de talabartero (fabricante de arreos y cinturones para colgar el armamento). En cuanto a ésta última ocupación debió de ser continuada en el tiempo, a juzgar por la cantidad de restos aparecidos y por la seguridad que esta cueva ofrecía en el convulso periodo de los Reinos de Taifas. En sus paredes también fue descubierto un grabado, por el Grupo Espeleológico G-40 de Priego, del  guerrillero antifranquista de Castillo de Locubín, Tomás Villén Roldán, apodado “Cencerro”, líder de la guerrilla en la Sierra Sur de Jaén, y que podría confirmar que esta cueva servía de refugio puntual para este guerrillero en sus andanzas por estas sierras. Estamos por tanto ante una Cueva de indudable valor histórico y arqueológico, con formaciones no muy espectaculares pero de colosales dimensiones, y a escasa distancia de nuestro pueblo… todo un privilegio. 

Máximo Ruiz-Burruecos Sánchez


Publicado por castilcampos @ 23:13
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