Mi?rcoles, 15 de noviembre de 2017

EL DOCUMENTO DEL MES

“CON LA MESTA HEMOS TOPAO”

Exª (Ejecutoria) Apedimento del Honrrado(concejo) delamesta Enel pleito q(ue)atratadoconel(concejo) delaVilla depriego sobre las dehesasdecastilde canpos ySileras.

      La Mesta fue una asociación de ganaderos surgida en el siglo XIII, durante el reinado de Alfonso X el Sabio, para regular la trashumancia de la ganadería ovina. Producía lana para la exportación, y se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos de la España Medieval y Moderna. Por esta razón, gozó de grandes privilegios por parte de la Corona, como los privilegios de paso –que es precisamente el que tiene que ver con el asunto que nos ocupa- para que pastores y ganaderos pudiesen desplazarse con sus ganados de unas zonas a otras de España en busca de pastos.

      La Dehesa de Castil de Campos tuvo una intensa actividad ganadera, hoy prácticamente desaparecida. Tenía dos ejidos, tres abrevaderos para el ganado, y en ella confluían tres vías pecuarias: la colada de Priego a Castil de Campos, de 5 metros de anchura; la colada de Castil de Campos a La Rábita, de 3 metros de anchura; y la colada de Almedinilla a Castil de Campos, de 5 metros de anchura.

      A finales del siglo XVI, el Concejo de la Villa de Priego, mantuvo un pleito con el Honrado Concejo de la Mesta, por penar (multar) e impedir el paso de sus ganados por las Dehesas de Castil de Campos y de Sileras. Dehesas que estaban declaradas boyales por el Concejo de la Villa de Priego, y por tanto restringidas al uso exclusivo del ganado mayor de labor (bueyes y bestias).

  

DETALLE DE LA PORTADA DEL DOCUMENTO: “Henero 22 de 1597 Priego. Ejecutoria ganada en Granada y escribanía de cámara de Cristobal Salcedo para que el Concejo de la Villa de Priego no lleve penas algunas de los ganados de Mesta que entraren en las dehesas, sólo el daño que causaren” (Fuente: Archivo Histórico Nacional).

      El Concejo de la Villa de Priego tenía la costumbre, desde tiempo inmemorial, de penar (multar) a los ganados menores que entrasen es estas dehesas por derechos de montazgo (tributo pagado por el tránsito de ganado por un monte), según se recogía en las Leyes de Madrigal y en las Leyes de las Partidas, condenando en no más de cuatrocientos maravedís a las manadas que entrasen en dichas dehesas, “aunque fuesen mas de mil cabezas e conforme a la ley de nuestro reino cada cabeza tuviera de pena cinco maravedís”. Los regidores del Ayuntamiento decían también “que era cosa útil y necesaria a los vecinos de la dicha villa de Priego que se guardasen las dichas dehesas de Sileras e las demás boyales para el ganado de labor, porque en dicho término no había otros lugares ni pastos donde se pudiesen conservar e apastar en tiempos de necesidad cómodamente sino en las dichas dehesas boyales, e si no se guardasen cesarían las labores y siembras de la dicha villa y avía otras partes e baldíos en el dicho término no bastantes para el sustento del ganado menor…”

      El 23 de enero de 1595 el doctor Collazos, Alcalde Mayor Entregador, encargado de mediar entre ambas partes, pronunció y mandó ejecutar la siguiente sentencia “debo de condenar y condeno al dicho Concejo, regidores e demás oficiales de la Villa de Priego, a que de aquí en adelante a los ganados de la Hermandad de la Mesta que por su término fuesen a sus dehesas y herbajes, ferias e mercados, e a otras partes, no les lleven ni consientan llevar las penas contenidas en la que sella desta causa ni otras algunas en contravención de sus privilegios, so las penas dellas e más diez mil maravedís para la real cámara, e para ver contravenido a ellos en los que han llevado a los dichos hermanos yendo de paso les condeno en tres mil  maravedís…”

      Pero el Concejo de la Villa de Priego recurrió la sentencia y pidió su revocación,  alegando que “en lo que tocaba a las dehesas de Campos e Sileras que estaban en el término de la dicha villa porque la dicha dehesa de tiempo inmemorial aquella parte avía sido y era dehesa vedada e acotada e cerrada para los ganados de labor y del dicho tiempo a aquella parte el dicho concejo y justicia avían estado en posesión de prendar e penar qualesquiera ganados aunque fuesen de Hermanos de Mesta e condenadles en las penas de las ordenanzas y el daño mayormente que constaba a quien obiesen condenado en las dichas penas, por tanto, nos pidió y suplicó mandásemos revocar e dar por ninguna la dicha sentencia”.

 

Página del documento, en la que hemos subrayado las líneas en las que se hace referencia a “las dehesas de Castil de Campos e Sileras”. A.H.N.

      Tras la apelación, la Chancillería de Granada reconsideró la sentencia, y el 24 de enero de 1596, pronunciaba la siguiente sentencia definitiva: “en el pleito que es entre el concejo de la mesta general destos reinos e Salvador de Aroca su Procurador en su nombre de la una parte, y el concejo de la Villa de Priego e Julián García de Villamayor su Procurador en su nombre de la otra, sobre cotar las dehesas de Castil de Campos e Sileras // Fallamos que el Doctor Collazos Alcalde Mayor entregador que deste pleito conoció la sentencia difinitiva que en el dio e pronuncio de que por parte del dicho Concejo de Priego fue apelado, juzgó e pronunció bien confirmamos la dicha sentencia del dicho juez en cuanto condenó al dicho concejo a que no lleve penas a los ganados pasajeros hermanos de la mesta que entraren en las dehesas sobre ques este pleito, más que tan solamente el daño apreciado, y en quanto el dicho Juez proveyó lo mismo en quanto a los ganados de los Hermanos se tanteó e condenó al dicho concejo en tres mil maravedís de pena revocamos la dicha sentencia  e la damos por ninguna e de ningún valor efecto e mandamos que al dicho concejo de Priego le sean vueltos e restituidos todos los bienes, maravedís e otras cosas que sobre esta causa le ayan sido llevados vendidos e rematados libremente, sin costa alguna e no  hacemos condenación de costas contra ninguna de las partes e por esta nuestra sentencia difinitiva ansi lo pronunciamos y mandamos el licenciado Benavente de Benavides, el Licenciado Ruí Díaz de Mendoza, y el Licenciado Juan de Rojas Carbajal = la cual dicha sentencia dieron e pronunciaron los dichos nuestro presidente e oidores estando haciendo audiencia pública en la dicha ciudad de Granada a veinticuatro días del mes de henero del año que pasó de mil y quinientos noventa e seis y fue notificada a los procuradores de las dichas partes…”

      En resumen, que el Concejo de la Villa de Priego aunque podía pedir compensación por los daños causados, no podía impedir el paso a los ganados de la Mesta a través de sus dehesas boyales, por muy vedadas, cerradas, acotadas, y guardadas que estuviesen, lo que pone de manifiesto los privilegios de los que gozó durante mucho tiempo ésta asociación y hermandad de ganaderos del Honrado Concejo de la Mesta.

Máximo Ruiz-Burruecos Sánchez

Profesor de Geografía e Historia del IES Álvarez Cubero de Priego

Fuente: A.H.N. (Archivo Histórico Nacional), Diversos-Mesta, 164, nº 9 – Legajo 544, carpeta 5.


Publicado por castilcampos @ 7:56
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