Lunes, 11 de septiembre de 2017

      Vamos a aprovechar el día de hoy, en el que ha comenzado el cole, para recordar a un maestro de Castil de Campos:

      

DON ÁNGEL GARCÍA SANTOS, MAESTRO DE

CASTIL DE CAMPOS Y DE LA CARLOTA

Máximo Ruiz-Burruecos Sánchez

            Si preguntásemos a algún campeño o campeña por Don Ángel García Santos, seguro que nos dirían que de bien poco les suena. Lo mismo que a mí, que me sonaba bien poco hasta hace unos días. A los vecinos de La Carlota sin embargo, seguro que les suena más, sobre todo por la calle que le dedicaron y que actualmente lleva su nombre.

            Ángel García Santos era natural de Badajoz, en 1920 sacó en Sevilla las oposiciones para su ingreso en el magisterio. Como opositor aprobado solicitó una interinidad en Córdoba, que consiguió en una escuela de niños de Aguilar, antigua superior, tomando posesión ese mismo año. El 1 de septiembre de 1923, tras el cese del maestro Manuel Luque de la Torre, lo tenemos de maestro en la Escuela Nacional de Niños de Castil de Campos, dotada con 2.000 ptas., en la que permaneció hasta 1927, año en el que fue nombrado maestro de la escuela de niños nº 1 de La Carlota, y en la que tomó posesión el 29 de julio.

Don Ángel García Santos con sus distinciones (medallas), el día que fue homenajeado en Castil de Campos.

            Durante los años que estuvo de maestro en Castil de Campos, fue noticia con bastante frecuencia en la prensa de la época por los premios que le concedieron. En 1924 recibió un diploma de mérito por el consejo superior de protección de la infancia y represión de la mendicidad, por haber realizado actos meritorios en favor ésta, y también obtuvo el primer premio en el certamen regional organizado por el Consejo de la Caja Central Postal de Ahorro, dotado con 250 pesetas y diploma, por inculcar en el ánimo de sus alumnos la virtud del ahorro. En 1926 obtuvo también el primer premio en el concurso de artículos convocado por la revista dedicada a la enseñanza “El Magisterio Español”, y un diploma de mérito por su obra “María… Mater Divinae Gratiae” en un Certamen Pedagógico Nacional.

            En cuanto a su labor al frente de la escuela de niños de Castil de Campos, el 11 de marzo de 1924 se publicaba un artículo en el periódico “La Voz, diario gráfico de información”, firmado por G. Cobo, en el que se decía que es digna de aplauso la iniciativa llevada a feliz término por el maestro de la escuela nacional de Castil de Campos, Don Ángel García Santos, que acompañado de notables músicos y de los más distinguidos vecinos de la localidad, organizaron una estudiantina para allegar recursos con que construir locales para las escuelas de dicha localidad. Y es que en Castil de Campos las escuelas estuvieron siempre en habitaciones y cámaras de casas particulares que no reunían las más mínimas condiciones para la docencia. El artículo continuaba diciendo que como la idea era hermosa, y el vecindario de Castil de Campos jamás se había negado a nada que significase fomento de la cultura, respondió en exceso a los propósitos de los organizadores, alcanzando la recaudación a más de 500 pesetas. El referido maestro creó primero una biblioteca, y ahora, ampliando su radio de acción trata de construir edificios “ad hoc” para la instalación de escuelas. El corresponsal acababa diciendo que pueblos como éste necesitan la protección y el amparo de los poderes públicos, porque si algo tiene, se lo debe a su propio y exclusivo esfuerzo.

Estudiantina de Castil de Campos (años cincuenta del pasado siglo)

            En relación con la estudiantina a la que nos acabamos de referir, el corresponsal de La Voz en Fuente Tójar comentaba en un artículo dedicado a su localidad y publicado por las mismas fechas, que el miércoles de ceniza fueron visitados por la estudiantina de la pequeña aldea de Castil de Campos, formada por el culto y simpático maestro nacional que tan buena labor viene realizando en dicho pueblo. Trabaja con tanto interés para atraer a sus habitantes a la cultura y la enseñanza, que pretende hacer con los fondos adquiridos por dicha estudiantina, las construcción de un edificio escolar, paseo… etc., Y acababa diciendo que sería una lástima que no consiguiera su objetivo, por tratarse de un deseo tan generoso. De la biblioteca en cuestión sabemos que se inauguró en 1926 con motivo de la Fiesta del Libro Español, y llegó a contar con 242 volúmenes entre libros, folletos y revistas, donados por los vecinos de la localidad y los pueblos comarcanos. El 16 de junio de 1924 el Ministerio de Educación remitió también un lote de mobiliario, consistente en seis mesas-banco, para la escuela de niños de Don Ángel.

Don Ángel, con su inconfundible pajarita, junto al cura de Castil de Campos, Francisco Sánchez Sicilia, y otros vecinos y amigos de Castil de Campos.

            Como consecuencia de todo lo anterior, el 8 de diciembre de 1926, día de la Inmaculada Concepción, en agradecimiento a la meritoria labor que venía realizando desde hacía más de tres años, en los que recibió premios en distintos concursos literarios, y distinciones tan preciadas en certámenes como medallas, se decidió celebrar un homenaje en honor de tan culto y celoso maestro nacional.

 

Asistentes a la comida-homenaje que tuvo lugar en Castil de Campos en uno de los salones de la casa de Domingo Onieva Serrano (actual casa de Maritere y Rafa Torralbo), durante la primera parte del acto, antes de descorcharse el champán.

      Según se recoge en la prensa de la época: <<El acto se dividió en dos partes. Se sirvió un banquete, donde se asoció todo el pueblo, en uno de los salones de Don Domingo Onieva, rico propietario. Al descorcharse el champán, Don Domingo Onieva ofreció el banquete, enalteciendo la obra pedagógica que realza en dicho pueblo el agasajado. El señor cura párroco, con florida palabra enalteció el importante acto presentando como merecedor a él, a Don Ángel García Santos. A continuación hicieron uso de las palabras otras cultas personas. El señor García Santos se levanta a hablar en medio de una salva de aplausos. Dio las más cumplidas gracias, agradeciendo en el fondo de su alma éste inmerecido homenaje, que sabría conservar como estímulo. Aludió a los premios que tiene recibidos, que tanto le honran. Tuvo párrafos elocuentísimos y llenos de nuevas orientaciones pedagógicas, expresando como final la gratitud a todos. Éste hermoso discurso que duró más de media hora, fue coronado con largas ovaciones.

      Como terminación del acto acordaron todos los presentes dirigir telegramas dando cuenta de tan importante acto al director general, inspector jefe de Primera Enseñanza, y jefe de la Sección Administrativa, y llevar los ramos que adornaban la mesa a la madre del homenajeado.

      Imprimir el artículo merecedor del premio otorgado por la revista pedagógica “El Magisterio Español” y regalarlo para que se difundan sus teorías.

         La segunda parte consistió en imponerle las medallas que hasta ahora tiene concedidas.

         Terminó estos actos con una velada muy agradable, acompañada de excelente música.>>

 

Asistentes a la comida-homenaje durante la segunda parte del acto

         En cuanto a la vida privada de Don Ángel, también estuvo muy ligada a Castil de Campos, ya que prefirió casarse en la antigua Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. del Rosario, a pesar de estar destinado ya en La Carlota, y a su hija le acabó poniendo el nombre de Ntra. Patrona, María del Rosario, Patrona también por cierto de La Carlota. Como adquirió fama y fue corresponsal de La Voz en La Carlota durante varios años, tenemos noticias de las circunstancias en las que se produjo la pedida de mano, la boda, el nacimiento de su hija, e incluso el bautizo de la misma.

         La pedida de mano tuvo lugar en 1928. Don Ángel García Sánchez y Doña Florentina Santos Redondo pedían en Almería la mano de la bella señorita Herminia López Fernández -señorita que también tuvo por oficio la docencia e impartió clase en Castil de Campos durante algún tiempo-, para el joven y querido amigo Don Ángel García Santos, maestro nacional de La Carlota.

        La boda tuvo lugar en 1929 en la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. del Rosario de Castil de Campos. “La Iglesia se hallaba adornada con exquisito gusto, asistiendo a la boda una concurrencia distinguida.

            La novia realzaba sus encantos naturales con rico traje blanco de desposada, con adornos de azahar, y velo de aquel color.

            El novio vestía etiqueta.

            La cola fue llevada por la preciosa niña Francisca Moral Muñoz.

            Bendijo la unión el párroco Don Francisco Sánchez Sicilia, quien al terminar la ceremonia, pronunció una sentida plática.

            Los contrayentes fueron apadrinados por doña Florentina Santos Redondo y Salvador López Navarro.

            Firmaron el acta matrimonial como testigos, Don Agustín Vallejo Morales, Don Manuel Moral Perálvarez, Don Valerio Alba Jiménez, Don Domingo Onieva Serrano, y Don Antonio Ramírez del Puerto.

            Terminado el acto, los numerosos invitados fueron obsequiados espléndidamente. El nuevo matrimonio, al que deseamos una luna de miel interminable, vino a Córdoba en automóvil, desde donde continuó su viaje a Sevilla, para luego marchar a Barcelona y otras capitales.”


Boda de Don Ángel y Doña Herminia en la antigua Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. del Rosario de Castil de Campos (1.929)

            Poco tardó la pareja en tener familia, en “La Voz” del 8 de mayo de 1930 se daba cuenta de la siguiente noticia: “ha dado a luz con toda felicidad una preciosa niña, la culta maestra nacional Herminia López, esposa del también maestro nacional y corresponsal de La Voz en la Carlota, nuestro querido amigo Ángel García Santos. Nuestra enhorabuena”. Y el 21 de mayo recibía las regeneradoras aguas del bautismo en la parroquia de Santiago de Córdoba, María del Rosario García López, siendo apadrinada por Domingo García Santos y Rosario Alvarado.

            Entre las aficiones y dedicaciones del culto maestro debemos destacar sus estudios sobre apicultura y sericicultura. En 1930 intervino en un Curso de Educación Física y Apicultura organizado por el inspector, José Priego López, en el que impartió una conferencia titulada “Colmenas figistas y movilistas”. Según relata A. Fernández del Hoyo en “La Voz”, las colmenas figistas, o sea las constituidas por dujos de corcho, primitivos y tradicionales con que el hombre sustituyó a la naturaleza que empleaba “los huecos de los árboles y las quiebras de las peñas”, según el bellísimo pasaje cervantino. Las movilistas cuyo nombre no quiere decir que se mueva la colmena, que está tan fija como las otras, sino que se hallan formadas por una especie de bastidores o cuadros colocados a una distancia fija y que se pueden sacar a voluntad para examinar el proceso de formación del panal y hacer todas las necesarias observaciones. Unas, horizontales, de crecimiento o ampliación lateral, y otras muy generalizadas, de crecimiento vertical en que se favorece la tendencia de la abeja que trabaja en sentido de abajo a arriba. Enumeró las múltiples ventajas que el sistema movilista reporta al apicultor, entre ellas la obtención de un cantidad extraordinaria de miel. En las colmenas de tipo figista esta cantidad puede oscilar entre los cuatro y ocho kilogramos, mientras que en las de cuadro llegan con mucha frecuencia a los cuarenta, circunstancia que debe tener presente todo apicultor deseoso de orientar en un sentido moderno la instalación de colmenas, que le permitirán obtener saneados importantes beneficios. El Sr. García Santos fue efusivamente felicitado al terminar su interesante conferencia.

            El 30 de abril de 1929 marchó a Murcia para asistir a un curso de sericicultura pensionado por el Estado, recibiendo ese mismo año un premio en metálico por la obra realizada en pro del resurgimiento de la sericicultura. En relación con este tema y con motivo de la Fiesta del árbol, en 1930 llevó a cabo la plantación de 70 moreras en La Carlota, proporcionadas por el Vicepresidente de la Oficina Central Sedera, para facilitar la crianza de gusanos de seda. Previamente el maestro procedió ante los niños, en el local de la escuela a un detenido estudio de la forma en que debía procederse para asegurar el prendimiento de los plantones, auxiliándose de los magníficos gráficos enviados por la Comisaría de la Seda. Después cada niño hizo la plantación de la morera a él designada, trabajando con el mayor entusiasmo y rivalizando por hacerlo mejor. Todas fueron plantadas en el casco de la población, embelleciendo las plazas de Carlos III y de la Iglesia, y en las más amplias calles que enlazan con la extensa alameda del Pozo del Carmen, formada con las plantaciones de años anteriores. Como el principal obstáculo para el desarrollo de la industria sericícola era la falta de morera, de esperar es que la crianza del gusano tome gran incremento en esta región, debido al buen número de aquellas y a la fuerte propaganda práctica que desde la Escuela Nacional de niños Nª 1 donde está implantada su enseñanza oficial por Real orden, se está irradiando.

      Aunque no tenemos noticias de que éste maestro hiciera lo mismo en Castil de Campos antes de irse a La Carlota, no sería muy descabellado pensar que así lo hiciera, porque moreras hemos tenido unas cuantas en nuestro pueblo, aunque ya solo quede a título testimonial la de la Calle Arco -recientemente recuperada- y la tradición de criar gusanos de seda en Castil de Campos, todavía perdura, aunque no con la intensidad de antaño.

      Por su actividad sericícola también recibió premios como el que le concedió el Comité Central de la Seda, y felicitaciones, como la que le dio el Comisario de la seda en 1928.

     En septiembre de 1934 se celebró en La Carlota, al igual que años antes se había celebrado en Castil de Campos, una comida-homenaje de despedida por el traslado voluntario de Don Ángel a la Escuela nº 2 de Rota, en la provincia de Cádiz. Según se recoge en los periódicos de la época “en la comida reinó el buen humor y la alegría sana de los que no en vano han convivido en la mayor armonía largos años, y se puso de manifiesto, una vez más, las extraordinarias simpatías de que goza el homenajeado, conseguidas a fuerza de trabajo intenso en su Escuela (que no podrán olvidar las generaciones por él educadas), competencia extraordinaria, una gran fuerza de voluntad, y lealtad…” Deseándole los mayores triunfos en su nuevo destino, y acordándose telegrafiar al Consejo Local de Rota, felicitando a los maestros de aquel municipio por contar en adelante con tan excelente compañero.

      En vista de lo relatado, a lo mejor no sería mala idea dedicarle también una calle, plaza, rincón… o un aula del colegio, a éste destacado maestro de Castil de Campos, como en su día hicieron los vecinos de La Carlota, pero viendo lo complicado que está en éste pueblo poner nombres propios a las calles, casi mejor lo dejamos.

      NOTA: Texto: Para redactar éste artículo hemos consultado: El noticiero de Soria; El Boletín de Segovia; El Correo de la Mañana; El defensor de Córdoba; El Diario Córdoba, de comercio, industria…; La Voz; El Magisterio Español: revista general de la enseñanza; y algunos legajos del Archivo Histórico Municipal de Priego. Fotos: Archivo fotográfico de Enrique Alcalá Ortiz y de la Asociación Cultural de la Casa-Museo de Castil de Campos.


Publicado por castilcampos @ 14:24
Comentarios (0)
Comentarios