Jueves, 17 de agosto de 2017

     A continuación damos cuenta de una curiosa noticia publicada en la Gaceta de Madrid el 7 de mayo de 1838, por el prieguense Pedro Alcalá Zamora, sobre un “Descubrimiento Extraordinario”, pero con escasa trascendencia a pesar de lo extraordinario.

DESCUBRIMIENTO EXTRAORDINARIO

     “En las vertientes superiores del rio Guadajoz (el famoso Salsum de los Romanos) entre el Caicena y el Salobral, al correr casi paralelamente a unirse con el Locubin, entre las aldeas de Castil de Campos y Fuente Tójar, acaba de hacerse un descubrimiento tan importante como manifiesta la siguiente comunicación que ha dirigido a la Excma. diputación provincial el digno ex-Diputado a Cortes Sr. D. Pedro Alcalá Zamora:

     Excmo. Sr.: Habiendo tenido una noticia, aunque vaga, de haber encontrado en las inmediaciones de Fuente Tójar, aldea de esta jurisdicción, algún azogue, como que esta clase de mineral es de la mayor estimación para la riqueza de la nación, aunque temeroso de ser falsa la noticia, traté de ir a asegurarme por mí mismo y examinar lo cierto de la indicación. En efecto, pasé a la aldea acompañado de varios sujetos de esta villa; e informado de que unas niñas fueron a traer unas espuertas de tierra blanca de que usan para absorber la grasa cuando friegan el vidriado que se usa en las comidas, advirtieron unas puntitas lucientes entre la tierra, que les llamó la atención, y manifestando su observación a otras personas adultas, creyeron estas ser plata; acudieron al sitio, y comenzaron a cavar. Muy luego hallaron una porción de globulillos, y algunos de ellos del tamaño de la munición zorrera, que sacándoles de duda, conocieron ser azogue, e inmediatamente abandonaron de continuar su examen, considerando el hallazgo como de una cosa despreciable. Instruido de estos antecedentes, busqué dos hombres de los que habían sido testigos presenciales en aquel acontecimiento, y tomando sus azadones y espuertas, me dirigieron al punto que deseaba reconocer. V. E. podrá ver en el plano topográfico del término jurisdiccional de esta villa y sus aldeas, que levanté en 1821 cuando tenía el honor de pertenecer a esa corporación (y que se conservaba en un cuadro de su secretaría), que entre la aldea de Castil de Campos y la de Fuente Tojár, ambas situadas al Norte de esta villa, corre una loma o cordillera de tierra de labor de Este a Oeste, sobre la cual se levantan unos mamelones coronados de peñascos de piedra franca, llamados Las Cabezas y Mesa de Tójar; entre esta y aquellas pasa el camino que va de Castil de Campos a Fuente Tójar, y entre la vertiente de la cordillera y esta última población, que está a su falda, mirando al Norte, se encuentra el sitio donde aparece el citado metal en el mismo camino.

     Éste, a causa del paso y de las aguas llovedizas, ha quedado despojado de la superficie de tierra vegetal, y presenta un albero cuajado de 110 muy blanco. Hice cavar en el hoyo que habían principiado, y ampliándolo como unas dos varas con solas tres cuartas de profundidad , observé que entre la misma tierra aIberal se encontraban unas capitas aisladas de algunas pulgadas de extensión de color un poco más oscuro; y su tierra arenosa calcárea , y no de la especie de la cuarzosa, es el vehículo donde se contienen multitud de globulitos de mayor ó menor magnitud, y de los más grandes recogí para muestra el azogue que va en el pomito que remito á V. E. en su estado natural, sin haber sufrido ninguna clase de operación, ni aún la de pasarlo por el ante para despojarle de la materia terrosa que contenga.

    También remito a V. E. una poca de tierra desmenuzada con los globulitos de azogue que contenía entre la que va en un terrón, al cual está apegada una de las capitas de color algo más oscuro, de que queda hecha referencia, e igualmente unos pedazos de piedra, cuyo peso manifiesta contener algún mineral, y la vista lo alcanza reconociéndolas con un vidrio bastante graduado. Asegurado por este superficial reconocimiento de que en efecto existe la plata viva ó mercurio en el paraje descrito, no traté de profundizar mi de llevar más adelante mis investigaciones, porque creí haber llenado el objeto que me había impulsado, que era el asegurarme de la existencia del precioso mineral.

      Dado este primer paso, creo de mi deber el ponerlo en conocimiento de V. E. para que como autoridad tutelar de la provincia, que tanto se interesa por su prosperidad y la del Estado, en cuyo servicio debemos todos emplearnos por espíritu nacional y patriotismo, se sirva tener a bien participar este descubrimiento al Sr. intendente y al Gobierno, a fin de que si lo estiman oportuno manden practicar los ensayos científicos y calas convenientes en el terreno a asegurarse de la utilidad que el Estado pueda reportar; dándome yo por satisfecho, si, como es mi deseo, le proporciono por mi anuncio un nuevo manantial a sus riquezas. Dios guarde a V. E. muchos años. Priego  y Abril 24 de 1838. —Pedro Alcalá Zamora.”


Publicado por castilcampos @ 14:01
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